viernes, 12 de octubre de 2007

El señor N encuentra un trabajo


El señor N encontró cierto placer cuando descubrió que cada cuento que borraba le quitaba un dolor de cabeza, un mal recuerdo, así que pidió ser moderador de otras páginas donde también pudiera alterar y borrar obra litararia. Observó que entre mayor fuer la calidad del texto borrado le producía un placer cada vez mayor.

Buscando páginas porno en internet, encontró que en un proyecto del gobierno de EU orientado a borrar literatura de la red, estaban solicitando empleado. Pidió trabajo y lo mandaron a aplicar en la biblioteca del congreso norteamericano y cuando demostró que no era inmigrante en Chile, logró que le dieran trabajo online.

El contrato era muy bueno, principalmente porque no tenía que trabajar. Desde su casa, en pantuflas podía atender sus asuntos. Sin embargo, pronto comenzó a llegar tarde. Su jefe norteamericano le dijo pero en inglés:

- Pero que eres un guevon?
- si... por?
- Tenías que ser latino
- soy ladino, jiji
- te tienes que poner a trabajar guevón, no entiendo como puedes llegar atarde si trabajas en tu cama

Señor N no contestó pero se puso a trabajr por fin. Su trabajo era borrar la obra literaria que sobraba en el mundo.

Comenzó por Descafeinado, luego borró a autores que le seguín en importancia, como Borges, o Cortazar. Cortazar le recordó a otro autor que andaba en helicóptero llamado Elpi Lotto. Lotto había leido en su juventud una solapa de un libro de Cortazar, Rayuela. Le habían dicho que lo podía empezar y acabar por donde quisiera. Así que lo empezó por la solapa y lo terminó también en la solapa. Se dijo a si mismo, esta literatura es hermosa. Es sublime, voy a abrir una página de cuentos. Había escrito una de las obras cumbres del pensamiento compacto, llamada "La llave del éxito es el borrado de gomas".

Señor N, también borró otros materiales clave de la literatura. Borró el Kamasutra. Borró la biblia y otras obras.

Cuando borró a Shakespeare, sintió tanto placer que su corazón latía a 350 golpes por minuto. Su placer era tal que sufrió un colapso y un vecino le pidió una ambulancia. Al ver que no llegaba, pidieron una ambulancia aerea.

El piloto de la ambulancia era nada más ni nada menos que Elpi Lotto. Cuando algo de su consciencia regresó, Señor N abrió un poco sus ojos tristes, y vio a travez de sus pestañitas la mirada profunda de Elpi Lotto. El capitán Lotto reconoció en esa mirada al hombre que había borrado su obra cumbre así que ya en el aire decidió aplicarle una ténica militar chilena aplicada en numerables ocasiones por Pinoshiet. Le llamaban liberación de carga. Así que arrojo las sábanas que envolvían al Señor N y este fue cayendo lentamente por el cielo, mientras imaginaba su nuevo poema al que antes de caer al suelo, decidió que llamaría "un grito en el aire."


1 comentarios:

A las 25 de febrero de 2009 a las 11:56 , Blogger Sidel Zeissig ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 

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